No quiero una boda típica
No quiero una fiesta
¡Quiero una HOLIWEDDING!

¡Y sí! señoras, señores, caballeros y señoritas, ahora el mundo de las bodas da un paso más y llegan lo que nosotras llamamos las HOLIWEDDINGS (holiday&wedding).

 

¿Por qué tu cuento acaba en 24h como el de la Cenicienta?

 

Cada vez es más usual que no residentes de la isla vengan a celebrar su boda en Mallorca, las razones…. sobran. Hasta ahora venían por unos días, los novios agasajaban a sus invitados con una fiesta preboda, alguna actividad mallorquina el día antes de la boda y una mañana de relax en un beach club o paseo en barco tras la boda. No suena mal, ¿verdad?. Pero, podría sonar mejor, Imagina…

Cinco días o una semana completa con tu familia y amigos más cercanos en una lujosa finca mallorquina, con total independencia y las mejores vistas al mar y a la montaña en la isla de Mallorca.

Ahora, deja de imaginar porque en #elclubdelasbodas te contamos todos los detalles de la inauguración de esta magnífica possessió mallorquina del Sg.XIV ideal para bodas y Holiweddings, gestionada en exclusiva por el catering D’Calvache.

Fue pasado 16 de abril cuando conocimos en primicia esta finca en s’Horta. Todo el equipo de Jordi de D’Calvache Catering puso su “know how” en la parrilla para dejarnos con la boca abierta. La ambientación, la música, la decoración, la comida, el ambiente, los espacios, el día (que hizo un diazo), todo fue perfecto para brillar.

Es una finca completamente restaurada, tiene tantos espacios y posibilidades que uno ya se pierde antes de empezar la barra libre. Cuenta con 16 habitaciones dobles, es decir, puedes alojar más de 30 invitados, y una suite nupcial de más de 90 m2 (puntos suspensivos jejeje). Todas las zonas de la casa aúnan el confort con ese carácter típico de las fincas mallorquinas, están magníficamente decoradas, no falta detalle y cuenta con varias terrazas con vistas al mar, ideales para una ceremonia íntima, espectaculares salones y un gran celler.

En los jardines, minuciosamente cuidados, pudimos contemplar la magnitud de la finca, los árboles frutales, las vistas, el huerto y la piscina. Allí mismo se preparó el almuerzo con algunas de las novedades del catering D’Calvache.
Se repartieron varias zonas de estaciones y showcooking como la parrila o la paella, además del fingerfood en bandeja, pudimos degustar las exquisiteces de Jordi mientras sonaba la música en vivo de Mallorca Inear en uno de los espacios ambientados y decorados por el equipo de Bombillas y Flores que se encargaron de que no faltara detalle en las mesas, con composiciones de diferentes estilos combinados junto al menaje y mobiliario de última tendencia de Jaiak.

Y claro, una llega muy mona a este tipo de eventos, pero con un cóctel de profesionalidad como este, ¿cómo creéis que acabamos?
Pues si, piripis de encanto y con unas ganas infinitas de poder hacer una holiwedding en esta nueva finca de bodas.