La boda de Leo y Alex, una boda Covid

La boda de Leo y Alex, una boda Covid

Querida novia:

Sabemos que el tema de las bodas con Covid te interesa, es de lo que más nos preguntan en los mensajes de Instagram y ojalá poder dar mucha más información, pero la verdad es que estamos viviendo un tiempo de incertidumbre en todos los sectores  y la información nos llega a cuentagotas. 

Todo apunta que el primer trimestre del 2021 tendremos vacuna y así poder frenar un poco esta pandemia. Aun no sabemos cómo serán las condiciones para las bodas del próximo verano, ni cuáles serán los limites y restricciones, lo que sí sabemos es que muchas parejas van a dar el paso al SI QUIERO. 

Tras una encuesta que realizamos en nuestro canal de Telegram la mayoría contestó que seguía adelante con los preparativos de la boda y que se piensan casar sea como sea, lo de posponer ya no entra en sus planes. 

Otras novias nos han contado que ya han pospuesto dos veces la boda y que se sienten hasta «cansadas» psíquicamente lo que les ha llevado a decidir que ¡YA NO POSPONEN MÁS!. Y es que al final lo que nosotras muchas veces decimos es que la ILUSIÓN Y LAS GANAS SIEMPRE ESTÁN ALLÍ y que si se ha de ADAPTAR, PUES NOS ADAPTAMOS. 

Hace poco publicamos diferentes ideas para bodas pequeñas por Covid (que fue bastante leído) y hoy os traemos la boda de Leo y Alex, una pareja que se casó el pasado mes de julio adaptando su boda a la normativa de ese momento. 

 

De una fiesta en el jardín de casa sus padres a una boda con Covid. 

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Una boda con Covid en Mallorca

En un principio esta pareja quería una boda muy informal en el jardín de sus padres, la familia más directa y algunos amigos en una merienda-cena. Yo (Neus), que conozco a la novia desde la infancia le dije «Leo, muchas novias quieren una boda super informal y sencilla, pero al final acaba siendo una boda con todas sus letras B O D A».

Y así fue… a medida que pasaban los meses y cuanto peor estaba la situación con el tema del Covid, más ilusión y ganas tenía Leo en poder celebrar su «boda». Tanto fue así que salió la oportunidad en celebrarla en la finca Morneta (que es de la familia) y no se lo pensó dos veces. Además, como celebró la boda en viernes y en plena pandemia pudo conseguir un mejor precio con el catering Bon Gust. Tanto Charo del catering como Lucía de la finca iban informando a Leo en cuanto a las condiciones y aforo. 

Por suerte no tuvo problemas de aforo ya que desde el principio quisieron una boda pequeña y al ser al exterior no había problema. La ceremonia fue civil (al principio Leo no quería ni ceremonia y al final… supo que no podría revivir ese momento) y se celebró en los jardines de la finca. Fue una ceremonia íntima pero muy emotiva y los invitados, como ya se les había informado, cumplieron con el protocolo Covid. 

El aperitivo fue en la clastra, un típico patio de possessió malloquina decorado con muy buen gusto donde se colocaron diferentes mesas para los grupos (así no se mezclaban), el cóctel fue pasado en todo momento y se podía mantener perfectamente la  distancia de seguridad entre las mesas. 

El banquete tuvo lugar alrededor de la piscina, donde se colocaron  mesas rectangulares con un máximo de 10 personas. Lo que sí se tuvo que modificar fue el banquete, pues habían pensado en hacer tipo buffet y se pudo hacer pero con las siguientes medidas: tenían que ir al buffet por orden de mesas, mantener una distancia con respecto a las mesas del buffet, era un camarero quien manipulaba la comida y la servía no los invitados como suele ser lo normal en este tipo de banquetes. La barra libre duró hasta las 2 de la mañana (hora máxima que dejaban en ese momento) y se utilizaron los mismo conjuntos de mesas del aperitivo para que los grupos no se mezclasen. No pudo haber candybar (por protección la  gente no puede coger comida del mismo plato), pero sí que se prepararon bolsitas de chuches para la fiesta (como cuando éramos pequeños y alguien cumplía años en el cole, jejeje).

Fotos de  Miquel Muntaner. 

El resultado... mucho mejor de lo que había imaginado.

Al final Leo me contaba que había tenido una boda mejor de lo que podía haber imaginado, con pocos invitados (50) pero muy emotiva y divertida, además pudieron charlar bien con todos los invitados y si bien la barra libre no fue muy larga, empezó antes (a las 23h), la disfrutaron al máximo. Un día que recordarán para siempre y que en unos años lo contarán como una anécdota: «nos casamos en tiempo de pandemia mundial».

Y tú, ¿celebras o pospones? 

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