La boda mallorquina de Anabel y Jose

El trabajo los unió y su pasión por los caballos los enamoró. Anabel y Jose son una pareja sencilla, amantes de de Mallorca, de los caballos y del campo. 

Querían transmitir su esencia en este día tan especial, como son y lo que les gusta. La ceremonia tuvo lugar en la iglesia s’Arracó, donde viven. Fue una misa muy emotiva desde el primer momento, pues Anabel llegó montada en una cuarta de caballos negros como siempre había soñado y con una foto de su madre en su ramo de novia, porque aunque no estuviera presente, la quería tener cerca en su día.

Una boda campestre con toques y sabor de la isla de Mallorca

El banquete tuvo lugar en un pequeño hotel rural con vistas al campo, para ver, justo a la llegada de los invitados, la magnífica puesta de sol. La cena contó con productos locales, algunos aportados por los mismos novios. Como detalle para los invitados: botes de mermelada casera de sus árboles frutales y aceite de oliva de su propia finca. Las mesas estaban decoradas con colores azules, verde y melocotón, “llengos mallorquines” y los números de mesas eran herraduras de caballos hechas por los novios. 

El colofón final fue una sorpresa para la novia, Jose le regaló un pequeño concierto privado de Tomeu Penya y los novios bailaron junto a sus invitados bajo las luces de verbena y un cielo de estrellas. 

Testimonio

Que 300 cosas salgan perfectas en 12 horas  sólo es posible con ayuda. Ellas hicieron que todo saliera bien , que nada fallase y que los problemas que surgieron se solventaran de la mejor manera posible. Nosotros tuvimos que pasar por la situación de posponer la boda debido al fallecimiento de la madre de la novia. una situación complicada, y una reorganización perfecta para que el nuevo día fuese lo que habíamos soñado.  Dar las gracias se hace demasiado poco para todo lo que ellas hicieron.