La boda especial de Maria Antonia y Miguel Ángel

Esta pareja se conoció en una cita a ciegas en Palma, la ciudad donde residen. Unos pinchos y unas cervecitas en el Bar España (mítico en la ciudad) fue una buena combinación para romper el hielo y empezar a conocerse, al salir de ese bar ya no se volvieron a separar. 

Cinco años después y un bebé en común decidieron celebrar su amor compartiéndolo con la familia y amigos.

Una boda para adultos y para niños

Lo celebraron por lo civil, en una ceremonia íntima en el ayuntamiento de Palma. Posteriormente el almuerzo y fiesta tuvo lugar en una sencilla y rústica finca donde se divirtieron tanto adultos como niños, pues para los novios era muy importante que la boda tuviera un espacio infantil decorado con tipis, cuentos, pinturitas, juguetes y varias monitoras que se encargaran de los pequeños mientras los papis disfrutaban al máximo. 

La decoración fue minimalista, adaptada a la finca: la piedra, el campo, el estilo slow que tanto caracteriza a la isla de Mallorca. Mesas imperiales vestidas de blanco con el toque de la rafia, el olivo y la cálida luz de las velas. 

No faltó el stand de cervecitas (como en su primera cita), la música en directo durante el aperitivo, los detalles personalizados para los invitados: los novios regalaron unas botellas de vino de la bodega Can Majoral (Algaida) que etiquetaron ellos mismos con una etiqueta personalizada y diseñada por una amiga. Y para continuar la fiesta  una foodtruck ofreció el resopón donde los invitados pudieron cenar en la zona chill out bajo las estrellas. 

Testimonio

Gracias a Juliets los novios nos pudimos divertir y pasarlo en grande, sabiendo que gracias a Neus y Vanesa estaba todo controlado. Tuvieron muchos detalles con nosotros que nos facilitaron mucho el día a los novios. Lo que más destacamos es que nos sentimos muy cuidados.