La boda romántica y delicada de Marian y Quique

Si algo podemos decir de Marián es que es organizada y delicada. Tenía bien claro cómo quería su boda, con todos los detalles importantes para ellos. Por supuesto, quería estar relajada, saber que su gran día estaba en buenas manos, que todo sería como había estado planeando los últimos meses y confió en un gran equipo de profesionales para poder disfrutar desde el primer momento hasta la última nota que sonó en la fiesta.

Una boda clásica, religiosa, con música en vivo y cena bajo las estrellas

Marián se vistió en un hotel del centro de la isla, acompañada por su familiares más íntimos. Lució un vestido clásico y vaporoso, con escote en V en la espalda de puntilla, manga tres cuartos y un largo velo de plumeti hecho a medida. Más tarde llegaron sus damas de honor y brindaron por el gran día. 

 

La ceremonia fue muy emotiva. Los novios entraron con música en vivo y radiaban de felicidad. Tras la suelta de de arroz y pétalos Marián y Quique pusieron rumbo al banquete en un antiguo new beetle descapotable. 

 

La cena tuvo lugar en una possessió mallorquina con espectaculares vistas a la Serra de Tramuntana. La decoración de las mesas era sencilla pero delicada, poco bastaba para un espacio tan verde y con belleza natural. 

 

El baile nupcial fue bajo el cielo estrellado de una noche de verano, y después empezaron a subir los decibelios hasta largas horas de la madrugada. 

 

Al final nos quedamos con sus sonrisas. ¿Qué más podemos pedir?