La boda slow de Marta y Jaime

Marta y Jaime se conocieron en Madrid cuando ambos trabajaban en un medio de comunicación. Fue ahí cuando en medio de platós y cámaras surgió la chispa.

Marta es mallorquina. De estilo salvaje, cabellos al viento y no puede vivir lejos del mar. Jaime es madrileño, lleva la Gran Vía en vena pero está perdidamente enamorado de Mallorca.

Así fue como ambos decidieron casarse celebrando una boda íntima junto a sus 16 personas favoritas en una pequeña punta de la isla y junto al mar.

 

Una boda slow en Mallorca

Nos gusta que cada boda represente la esencia de los novios, por este motivo, creamos una boda auténtica y muy natural.

Ambos querían celebrar el amor y esta fue la premisa principal el día de su boda. Marta quería casarse descalza y abrazada por su querido mediterráneo y así sucedió. Se dieron el sí durante el atardecer en una pequeña punta de Mallorca.

En esta boda al estilo más natural, los detalles fueron decisivos. La decoración fue sencilla pero con toques salvajes que representaban a la novia. Además combinamos pompas de jabón, arreglos florales rústicos y una mesa servida completamente al natural.

Testimonio

Sencillamente espectaculares. Captaron a la perfección lo que queríamos sin necesidad de especificaciones. No nos preocupamos ni un momentos de que algo no estuviera bonito o no fuera de nuestro estilo. Confiábamos en ellas de tal manera que la corona y el ramo que llevé no lo vi hasta el mismo día porque sabía que me iba a encantar. Sentí que ese día eran como mis hermanas, las amigas de la novia, aquellas primas que saben todo de ti y que te dan tranquilidad. Gracias por el esfuerzo de llegar al rincón más bonito de Mallorca y formar parte de nuestra historia.